Entre venus y júpiter, un día cualquiera hasta entonces, apareció; lo primero fue su sonrisa perpetua, brillante, envolvente. nerviosos y torpes los pasos en la playa; entre miradas y suspiros, entre deseos y fantasmas, entre súplicas y frío; oscuridad imponente. estaba ahí contándome sus historias. yo seguía en su sonrisa que ya no se veía, pero la imaginaba; ahora percibía la textura del calor atrapado en su ropa, y chispas de fricción de las palabras apresuradas.
Recuerdo que escuchaba impaciente, anhelando saber más y más, pero el tiempo se acaba.
Ya lo sé todo, incluso lo prohibido. incluso lo que esconde su almohada. incluso lo que trae por debajo.
Ya sé que mi corazón se mueve esperanzado, estúpido, porque esa sonrisa no se ve tan a menudo y personas como ella legan del cielo a reanimarte; son intocables, inalcanzables, y aunque me haya enamorado, vale la pena éste dolor innegable, vale la pena soñarte y creer que prontamente estaré contigo entre venus y júpiter.
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