Y en secreto perdí lo último que hospedaba en mí. Me desvanecí entre la arena y el mar. Era un día martes como hoy, caminé con los ojos cerrados, dejando que el destino abriera puertas. No volví a ser lo que fui. Escuchaba el eco del oleaje, el sonido del viento atormentando mis mañanas, y por la noche no fue distinto. Cerraba las cortinas y aun así me sentía descubierta, como si el mundo entero estuviese pendiente de mis acciones. Escuchaba pasos detrás de mi andar. Veía sombras en cualquier dirección. El miedo me invadió. Despertaba ahogada, sin aire; con los puños apretados. Y en mis sueños no fue distinto; La realidad se desplegaba en ellos, y se intensificaba. Ya no eran pasos ni sombras, eran monstruos reales, disfrazados de mis eternos amigos.
Sigo caminando, escondida, para que no me descubran, para que no piensen que fuimos nosotros.
martes, 21 de febrero de 2017
La de entonces.
lunes, 20 de febrero de 2017
Qué nos pasó!?
Deambulan los cuerpos, como envases vacíos; se estimulan y se obligan a no dejar de vivir, porque hace tiempo ya no existen. La última vez que lloré, fue porque llené el agujero del silencio con verborrea emocional. He dejado de caminar... Y sin embargo, sigo tropezando una y otra vez... Miro puestas de sol, y en cada una, siempre me pregunto lo mismo...qué nos pasó?
martes, 14 de febrero de 2017
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