Deambulan los cuerpos, como envases vacíos; se estimulan y se obligan a no dejar de vivir, porque hace tiempo ya no existen. La última vez que lloré, fue porque llené el agujero del silencio con verborrea emocional. He dejado de caminar... Y sin embargo, sigo tropezando una y otra vez... Miro puestas de sol, y en cada una, siempre me pregunto lo mismo...qué nos pasó?
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