lunes, 30 de mayo de 2016

Cómo olvidarte sin olvidarme.

Leo el horóscopo. Tenemos el mismo signo. Es inevitable pensar en ti cuando estoy leyéndolo. Nuestro horóscopo dice "eres muy noble, y a pesar de que eres testarudo, tienes un corazón que se ablanda muy deprisa"... Concluyo. Debí haber dicho " No" mucho antes. Debiste haber dicho "No" mucho antes. No estaríamos en esta encrucijada. Lo que quiero olvidar, tú también lo quieres olvidar. Queremos terminar esta guerra. Pero no sabemos cómo. Nos duele. Sentirnos parte. Sentirnos distante. Empezamos un juego que no queríamos. Hemos dañado, hemos cruzado el límite.

viernes, 27 de mayo de 2016

Saludarse como dos extraños. Segunda parte.


Fui a la playa. Necesitaba aire fresco. Necesitaba ver el mar. Necesitaba sentir la arena en mis pies. Botar, botar ciertas dudas. Estuve llorando. Quise estar en la playa para sentirme mejor. Pero terminé llorando. Me quedé largo rato ahí, perdida. Hasta que se hizo tarde. Me levanté y empecé a caminar. Cuando venía subiendo, te vi. Incluso antes de verte, sabría que te vería. Sentí algo en mis entrañas. Y te vi. Pedaleando, a lo lejos. Con esa mirada tan esquiva, típica de ti. Sé que me viste. Y aún así, pasaste de largo.  Yo que te quería saludar, sin embargo pasaste de largo. Cuando llegué a la esquina, doblé a la izquierda, sólo para verte de cerca. Y te vi. De frente. Venías saliendo de la farmacia y te vi. Traté de poner mi mejor cara, pero no pude transformar mis penas. Quise pasar de largo. No obstante, te saludé. Me saludaste. Seguías esquiva. Quería contarte que te he extrañado. Que necesitaba un abrazo. Yo sé que querías dármelo. Quizás tu también necesitabas uno.  Subiste a tu bici. Supongo que debías pasar al pan. O quizás, tenías la olla puesta. Te fuiste rapidito. Sin mirar atrás. Yo que quería contarte que había soñado con ese momento. Pero, te fuiste rapidito, sin mirar atrás.

jueves, 26 de mayo de 2016

Saludarse como dos desconocidos.

Escucho el mar. Muy fuerte. Muy claro. Tomo mate y escucho el mar. Hace frío, pero ni tanto. Fui a Curanipe. Me topé contigo. De todas las personas con las que me pude topar, me topé contigo. Justo contigo. Misma hora, mismo lugar. Soy reacia, no quiero pensar weas. Qué incómodo. Amarse en silencio. Saludarse como dos extraños, como dos personas que no han compartido ni el té, ni el vino. Freak. Incómodo. Archivado. Así es la vida. Extraña, incómoda, silenciosa. Todo por ir a comprar un repelente. Yo que iba feliz en mi bicicleta, cantando a todo pulmón. Y te vi. Justo te vi. Te llamé con mis poderes mentales. Y te vi. Yo que te quería olvidar y te vi. Caminando, con ese caminar tan típico tuyo. Qué cara llevabas. Terremoto en mi cuerpo. Nos saludamos, así como que no quiere la cosa. Mi chaqueta olía mal. Quizás te espanté. Por eso te fuiste rapidito. Yo que te quería contar que escribí un libro completo pensando en ti. Pero te fuiste rapidito. Quizás tenías la olla puesta. O quizás querías comprar pan. Pero mas seguro que te fuiste porque mi chaqueta olía mal.

Seis días

Seis días y aún nada.
He pasado por varias facetas.
Impulsos mas que cualquier otra cosa.
Ganas de enviarte un mensaje o ir a verte.
No tengo el derecho (ni el privilegio) de forzar nada.
Mi mamá dice que estoy perdida. Yo digo que la comodidad me ha pasado la cuenta.
Fui a visitar a viejos amigos.
Tocamos mucha música, mucha improvisación. Mucha buena onda y momentos complicados. Me he sentido incómoda. Donde recae la responsabilidad.
El ser humano, deja de ser humano en momentos claves.
Qué lástima.
Prefiero estar acostada.
Sola.

sábado, 21 de mayo de 2016

Hace un año..

Te conocí cuando nos mirábamos en la calle. Te conocí cuando fuiste a comprar al bazar de mi mamá y te atendí. Te conocí cuando pasé por tu puesto de zapatos y también te conocí en un paseo por la playa hasta que anocheció. Te conocí de muchas formas. Mientras me mirabas y decías "qué bella es la noche cuando las estrellas están vivas". Te conocí en tu casa, con tu pasado presente y tus ataduras incólumes. Te conocí por periodos incesantes y llantos matutinos. Te conocí en una carpa, una noche de verano inolvidable, cuando susurrabas a mi oído, " te amo, belén, te amo " con gran énfasis en ello. Te conocí entre risas y fogatas de un día cualquiera. Te conocí en la rutina del día a día. Te conocí en el silencio absoluto, en las buenas noches que no nos dimos. Te conocí mientras te leía un libro o preparábamos la once. Te conocí mientras llorábamos y no entendíamos porqué había tanta pena en todo esto. Te conocí cuando nada me importaba. Y me importaste. Te conocí en vacíos existenciales, cuando no quería nada con la vida. Te conocí cuando me dijiste "andate, por favor"; y me fui. Te conocí en la lejanía. Vagando por calles desconocidas. Queriendo que un auto pasara por mi cuerpo. Te conocí en borracheras, mientras tocaba otros cuerpos y besaba otras bocas. Te conocí , y lo único que quería era olvidarte. Te conocí, cuando crucé la cordillera prometiendo que dejaría ese amor al otro lado. Te conocí en mi estado mas desvalido y me armaste como un rompecabezas. Te conocí y cuando estaba al otro lado, te dije, quiéreme, " no" me dijiste, volví a repetir quiéreme, y otra vez respondiste "no". Te conocí mientras se me rompía el corazón y perdía las esperanzas. Te conocí una noche que estaba en San Marcos mirando el cielo, y mi único deseo eras tú; no que estuvieras conmigo, sino que existieras. Te conocí cuando le mentía a mi corazón y decía que te había olvidado. Cuando no respondía tus mensajes, por miedo a aceptar que eres el amor de mi vida, el amor de todas mis vidas.

Para comenzar.

No puedes cambiar el viento, pero puedes ajustar las velas.

viernes, 20 de mayo de 2016

Hazte cargo

Tú me buscaste. Ahora, hazte cargo.

jueves, 19 de mayo de 2016

Complejos.

Soy parte de los excluidos. Y sin embargo, excluyo.
Soy culpable.
Por dejar correr el agua.
Soy culpable.
Por no darle de comer al perro callejero.
Soy culpable.
Por no dejar que la felicidad me arranque la mala racha.
Soy culpable.
Porque no hago nada contra el capitalismo.
Soy culpable.
Por estar acostada, viendo tv y escuchar música, mientras los pobres pasan frío en la entrada de mi casa.
Siempre soy culpable.
Porque la indiferencia no quita el hecho. Ni le da de comer a los niños de África, ni salva a los inocentes que se esconden en Siria.
Soy culpable.
Porque nunca grito.
Porque no defiendo a nadie.
Ni siquiera mi voz. Ni siquiera mi voto.

lunes, 16 de mayo de 2016

Días como hoy.

Calor.
Tu pelo en mi cara.
Mi respiración en tu boca.
Sudor.
Te siento. Te respiro. Sonrío.
Guardo.
Recojo estos momentos.
Me inundo. Percibo tu energía.
Me entrego a ti.
Te beso.
Te miro. Me pierdo...en tus ojos, en tu ropa, en tu piel.
Sonrío.
Mi piel con tu piel, mi mirada en tu boca,
Tu boca en mi boca,
Mi lengua en tu boca,
Te acerco, te aprieto,
Te miro, te toco,
Te quiero.
Te quiero cuando me besas,
Te quiero cuando me ves,
Te quiero de lejos, Te quiero de cerca.
Cada uno en su vereda,
Amándonos, pero siempre ajenos.

viernes, 13 de mayo de 2016

Los cielos se van desde aquí.

Yo también soy culpable.

Me escondo detrás del muro.
Colapso.

Cárcel

Una vez escuché decir : te darás cuenta que estás enamorado, cuando tu felicidad no sea más importante que la de la otra persona.
Quizás sea cierto, aunque encuentro injusto ese peso. Incluso; egoísta.
Hace tiempo conocí a cierta persona que me diluyó en los ríos que desembocan en el mar. Me enamoré tan fuerte que pensé que me quebraría. Y sí, me quebré muchas veces. Y sí, creí en la magia. En la magia que se produce cuando dos personas que no se buscan, se encuentran, y no sólo coinciden en esta vida, sino también, coinciden en amor. Esa es la magia que siento; esa es la pena que siento. Magia, porque aún quedan destellos de esa sensación. Pena, porque no supimos manejar la intensidad de aquellos sentimientos. Pero, la magia y la pena,  se van con los ríos... Se va como todo en esta vida.
Eso me calma. Me calma las angustias. Sé, que las palabras que oí no tenían la intención que yo le puse. Lo sé. Es más, lo doy por hecho. Y no importa quemarme. Importa el porqué.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Lluvia.

Tenía la entrada lista para publicar. Y se borró. Maldita tecnología mediocre.
Llueve. Bueno, llovizna, no se le puede llamar lluvia a un par de gotas.
Limpiar.
A eso me dedico. A limpiar lo que la gente ensucia. Limpiar y ordenar, aunque ordenar no me parece entretenido, me fastidia. Por otro lado limpiar tiene su gracia. Me mantiene con la mente ocupada, fija, en esas manchas difíciles de sacar. Qué tontera. Me encanta el Cif. De todos los productos; es mi favorito.
En serio llueve. Escucho flume. Drop the game. Ahora estoy sentada o tirada o echada, en el sofá del departamento cincotomando un descanso. Tengo las manos pasadas a cloro, y amoníaco. Tengo que cocinar, antes de que empiece a sentir hambre. Sigue Lloviznando. Pero de broma. Broma infinita. No lo he leído. El portón está abierto. Como si fuese a llegar alguien. Como si estuviera esperando a alguien. La cortina está mal puesta. El gato ronronea estruendosamente. Hace tres semanas que no entraba al departamento cinco; las consecuencias: una gran cantidad de polvo e insectos petrificados. El gato Tomás. El desaparecido gato Tomás. Como come ese gato gordo. It could be sweet, suena, portishead. Deja el ambiente relajado. Creo que mejor me levanto, y salgo de este estado, antes de que me consuma....

miércoles, 4 de mayo de 2016

Pero cuanto te quise.

Aún siento que me enamoraré muy fuerte.