viernes, 13 de mayo de 2016

Cárcel

Una vez escuché decir : te darás cuenta que estás enamorado, cuando tu felicidad no sea más importante que la de la otra persona.
Quizás sea cierto, aunque encuentro injusto ese peso. Incluso; egoísta.
Hace tiempo conocí a cierta persona que me diluyó en los ríos que desembocan en el mar. Me enamoré tan fuerte que pensé que me quebraría. Y sí, me quebré muchas veces. Y sí, creí en la magia. En la magia que se produce cuando dos personas que no se buscan, se encuentran, y no sólo coinciden en esta vida, sino también, coinciden en amor. Esa es la magia que siento; esa es la pena que siento. Magia, porque aún quedan destellos de esa sensación. Pena, porque no supimos manejar la intensidad de aquellos sentimientos. Pero, la magia y la pena,  se van con los ríos... Se va como todo en esta vida.
Eso me calma. Me calma las angustias. Sé, que las palabras que oí no tenían la intención que yo le puse. Lo sé. Es más, lo doy por hecho. Y no importa quemarme. Importa el porqué.

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