jueves, 19 de mayo de 2016

Complejos.

Soy parte de los excluidos. Y sin embargo, excluyo.
Soy culpable.
Por dejar correr el agua.
Soy culpable.
Por no darle de comer al perro callejero.
Soy culpable.
Por no dejar que la felicidad me arranque la mala racha.
Soy culpable.
Porque no hago nada contra el capitalismo.
Soy culpable.
Por estar acostada, viendo tv y escuchar música, mientras los pobres pasan frío en la entrada de mi casa.
Siempre soy culpable.
Porque la indiferencia no quita el hecho. Ni le da de comer a los niños de África, ni salva a los inocentes que se esconden en Siria.
Soy culpable.
Porque nunca grito.
Porque no defiendo a nadie.
Ni siquiera mi voz. Ni siquiera mi voto.

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