El agua tiene un sabor muy distinto.
Quítame la piel.
Despierto contigo en algún rincón de mi caja de
recuerdos.
Ya no quiero.
Te digo adiós. Te suelto.
Te envío mis pensamientos. No los recibes.
Me dan ganas de hablarte.
De hablarte.
De hablarte.
De hacerte entender lo que siento.
Pero contigo no se puede.
Me molesta tu arrogancia.
Me molesta sentirme así.
Te digo adiós. Te suelto.
Las veces que nos vimos, no nos vimos, eso es lo
que duele
estuve contigo, pero no estaba ahí, nunca estuve
presente
nunca fui yo con quien estuviste, eso es lo que
duele.
Estoy en otro sitio, y me siento igual de lejos
que cuando estaba allá a tu lado.
Vivo en la lejanía,
en lugares inventados.
Absorta.
Me pierdo más de la cuenta.
Siempre igual.
En alguna intersección.
Eres mi aleph.
Yo no soy lo que dices y lo sabes.
Te duele que exista.
Te duele quererme.
Te sientes impúdica.
Encuéntrate.
Te muestro mi interior y lo desdoras.
Me atacas.
Me sujetas.
Haces que me atormente.
Te digo adiós. Te suelto.
Porque las veces que nos encontramos, solo
fueron encuentros fortuitos.
No eres una serendipia.
No eres una pendereta.
Me confundí.
Por eso te suelto, por eso te digo adiós.
Te vas,
volando.
Es lo único que sabes hacer
volar
volar
volar
No te arraigas al suelo.
Estas perdida y no te encuentras.
Cuidado.
Que no puedes volver
No confíes en la atracción, te puede engañar.
Por eso
te suelto,
te digo adiós
Esperando
reencontrarnos en alguna
otra reencarnación.
Cuando esté clara el agua
y querer
no duela
como hoy.
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