Tomamos el vino, en botella en una calle desierta. Prendemos la fogata y tiramos todo adentro. A veces vemos luces parpadeantes, que nos hacen escondernos. Vivimos con dolores de cabeza y sueños atrapados bajo nuestra mirada.
El frío nos placenta. Creemos en las vibraciones mundanas. A veces miramos el cielo, y el circulo lunar, nos envuelve por horas. Tenemos ese humor ácido que no cae en gusto. Pero somos fieles con la tierra. Miramos a los ojos, hablamos con el corazón. Dejamos las cosas a medias y sin embargo somos conscientemente felices.
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