Aldana se sentó a llorar frente al mar. Ya no le quedaban fuerzas para luchar contra sus pesadillas. Estaba seca, pudriendose. Sentía como los gusanos salían por sus orificios nasales. Con el corazón roto, enjaulado, obsesionado, ni ganas tenia de seguir amando.?
El día estaba gris, gris como su vida. Como su alma. Como sus sentimientos. Yacía su cuerpo ególatra sobre la arena húmeda. Era un día de grandes marejadas, y brisa helada. Los jotes acechaban el cuerpo casi inerte de Aldana. No dejaba de estar ensimismada, sus pensamientos la torturaban. No entendía como había llegado hasta este punto. Ya no quedaban vestigios de humanidad en ella. Si seguía en esa orilla , no era porque quisiera , sino por suerte. Cuánto soñaba con desprenderse al fin. Sentarse frente al mar , ver la inmensidad, la lejanía del horizonte, la lejanía de la vida ...su ropa sucia, sus manos sucias, su energía confusa...
Todo va dejando de ser lo que fue...
Crédula Aldana!
miércoles, 29 de junio de 2016
Aldana
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